La buena noticia es que el componente heredable asociado a la infección del hongo parece ser lo suficientemente alto para que pueda existir una adaptación al patógeno. Además, encontramos una correlación positiva alta, tanto genética como fenotípica, entre la carga de hongo y la longitud del periodo larvario, lo que sugiere que hay que considerar ambos rasgos a la hora de evaluar la evolución de una especie afectada por la enfermedad. Leer más.

http://www.parquenacionalsierraguadarrama.es/images/blogs/sos/075_02_gemma_laguna.jpg

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