Una serpiente que se come un lagarto, que se había comido un escarabajo. Si nos paramos a pensarlo, las probabilidades de que algo así se conserve son muy bajas. De hecho, la serpiente murió menos de dos días después de cazar el lagarto, y se fue directa al fondo de un lago. Y el lagarto debía haber cazado a su presa momentos antes de sufrir su muerte. Leer más.

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