Hace años que la serpiente de escalera llegó a Formentera y se estableció, sobre todo, en la parte sur de la Mola. Esta especie, protegida en la Península y sin casi depredadores en las Pitiusas, supuso una pesadilla para la población autóctona de lagartija, que pasó a ser su plato del día preferido. Esta es una de las razones que hicieron que el año pasado se iniciara una campaña de capturas para evitar la proliferación de ofidios que ha tenido continuidad este 2017 con la participación de un técnico que se cuida diariamente del control de las trampas. Leer más.

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