Con la muerte del solitario George, que superó los 100 años y alcanzó los 75 kilos, desapareció toda una especie, Chelonoidis abingdonii, que vivía en la isla de Pinta en Galápagos (Ecuador). Desde antes de su extinción, su ADN ha estado en el punto de mira de la comunidad científica. Leer más.

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