En cierta ocasión, un joven de 29 años del estado de Oregón (EEUU) que había bebido más de la cuenta, se tragó una salamandra por una apuesta con sus amigos de francachela. Lo malo es que la salamandra pertenecía a una especie, Tarycha granulosa, muy común en la costa oeste de Norteamérica, que es muy venenosa. El joven se puso fatal y todos los esfuerzos que se hicieron para salvar su vida resultaron baldíos. En menos de 24 horas abandonó este mundo para siempre. Lo que era una simple intoxicación alcohólica se acabó convirtiendo en una intoxicación mortal.

La piel de las salamandras del género Tarycha es muy venenosa y T. granulosa es una de las especies más conocidas del género, y en la zona en que se encuentra todo el mundo es conocedor de su carácter venenoso.

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